Copiado directamente de GurusBlog, porque ¿qué más se puede añadir?
… y después nos preguntamos por qué nuestro país no es tan competitivo a nivel económico, ¿quizás por detalles como éste ?, lo dejo en el aire.
ANULACIÓN FORO MADRID 26/06/08 ¿Quién piensa en los jóvenes?
Debido al importante evento futbolístico de mañana Jueves, y con el fin de que todos tengan la posibilidad de asistir y ver dicho partido, de común acuerdo con los invitados se ha decidido posponer el foro ¿Quién piensa en lo jóvenes? a Septiembre. En los próximos días se comunicará una nueva fecha. Gracias a todos.
AEDEMO
Es de risa, dejar un Foro que se llama ¿Quíen piensa en los jovenes? para Septiembre... quizás sean conscientes de que ya han cateado y por eso lo dejan para esa fecha... aunque, ya no creo que recuperen la asignatura.
¡Qué pasada de vídeo! Este es para el amic Aouita, un privilegiado que pudo ver a los Radiohead en directo. Estos, por el estilo, seguro que son amigos de la banda de Tom Yorke.
Últimamente no doy para más que para poner un vídeo los viernes, espero poder tener un rato para escribir algo más... lo de ampliación a 65 horas de trabajo... me tiene loco; lo de la ley de inmigración, otro tanto; y encima, para algunos, incluso para aquellos que se consideran de lo más progre, la derrota del Tratado de Lisboa en Irlanda es una mala noticia... ahora resulta que para un demócrata un resultado electoral es una noticia negativa si el resultado no cumple con las expectativas previas...
La verdad es que la elección de hoy era Lost (versión acústica), de Coldplay, lo mejor, con diferencia, de su último disco Viva la vida or death and all his friends, pero aún no hay nada en la internet. Así que, The Ting Tings que no están nada mal.
El pasado jueves 5 de junio, los trabajadores y trabajadoras del Grupo Zeta en Barcelona y Madrid, bajo el lema "los puestos de trabajo no se venden", nos manifestamos por la calles de nuestras respectivas ciudades con el objetivo de hacer llegar nuestras peticiones a las autoridades competentes. En el plazo máximo de dos meses, con toda seguridad, el Grupo Zeta será comprado por el empresario extremeño Alfonso Gallardo, propietario del grupo siderúrgico del mismo nombre. Ante este tipo de actuaciones empresariales a los trabajadores nos queda poco margen de actuación. Ante una compra de tal magnitud (se rumorea que las cifras rondan los 400 millones de euros ¡uff!) los trabajadores, en mi opinión, sólo pueden reivindicar el respeto por sus puestos de trabajo; ante una más que probable futura reestructuración del Grupo, únicamente se puede pedir a los nuevos propietarios que, antes de empezar a hacer lo que les plazca con su nueva adquisición, tengan en cuenta las demandas de los trabajadores para que dicha reestructuración sea lo menos traumática posible. De todos estos hechos, si algo me ha sabido mal es la falta de solidaridad de los compañeros de El Periódico de Catalunya, ninguno de ellos (a excepción de los integrantes del comité de empresa) salieron a manifestarse junto al resto de compañeros del Grupo Zeta en Barcelona. Muy triste; no puedo entender como pueden pensar que no va con ellos, pero sobretodo, no puedo entender que no viniese nadie, ni una pequeña parte, nadie... No sé, la verdad es que los motivos aducidos no convencen... Personalmente, dicha situación, aunque como es lógico, no me gusta, tampoco me angustia en exceso. Siempre he dicho que he tenido mucha suerte (teniendo en cuenta el futuro que se le depara normalmente a un licenciado en historia) de trabajar en el Sport, por el tipo de trabajo, por sueldo, por horarios... pero si en un futuro próximo me veo obligado a buscarme la vida en otra parte... pues... a otra cosa, hoy en día se puede considerar esto como algo normal, así que si es necesario y mientras haya manos, se podrá seguir trabajando donde sea.
"El fútbol es un deporte maravilloso (...). Los goles tienen el valor de lo raro, sin punto de comparación por ejemplo con las canastas en baloncesto, las carreras de béisbol, los sets en tenis, y siempre quedará el suspense y la emoción de ver a alguien cuando consigue hacer algo que solo se suele hacer tres, cuatro veces a lo sumo en todo un partido si tienes suerte, y si no, ni una. Me encanta el ritmo que tiene, la inexistencia de fórmulas preconcebidas; me encanta cómo pueden los bajos con los altos, los enclenques con los fuertes (...), cosa que no ocurre en ningún otro deporte de contacto; me encanta que el mejor equipo no siempre sea el que gana. Tiene lo mejor del atletismo (con el debido respeto por Ian Botham y la delantera de la selección inglesa, son poquísimos los jugadores gordos que destaquen por su calidad); es sensacional la forma en que combina la fuerza con la inteligencia. Permite que los jugadores parezcan realmente estéticos, y lo hace de una forma que en casi todos los deportes resultaría imposible: un cabezazo en plancha perfectamente coordinado, una volea perfectamente conectada, permiten que el cuerpo alcance una postura y una elegancia que muchos deportistas jamás podrían exhibir."
Nick Hornby: "Fiebre en las gradas",1992
Totalmente de acuerdo con el autor de Alta Fidelidad; aunque, unos parágrafos antes, dice que siempre es mejor y más divertido ver fútbol que jugar al fútbol, para los futboleros de verdad, en eso ya no tendría tanta razón.
Después de muchos viernes... un nuevo video musical.
Death Cab For Cutie, que ya ha vendido cerca de 150.000 copias de su último disco "Narrow Stairs" en EE.UU.; mientras, en Europa, casi no conocemos nada de esta enorme banda.
El significado de la palabra tiempo y, sobretodo, el de la palabra ocio cuando va asociada a la elaboración del blog, han cambiado sustancialmente desde hace poco más de un mes. Evidentemente, el causante de dicho abandono es el dulce personajillo que aparece a continuación: Ismael Desde el día del nacimiento de Ismael hasta hoy, he tenido muy presente que el siguiente post que tenía que aparecer en el blog tenía que estar relacionado con el nacimiento de mi hijo. Como ya he escrito en alguna ocasión, este blog no deja de ser una especie de diario personal y, como tal, entre otras muchas cosas que acaban entrando en él, no podía faltar una entrada dedicada en exclusiva a un hecho que sin duda alguna ha marcado y marcará nuestras vidas desde hoy hasta el día en que ya no estemos. Durante estos días, en más de una ocasión, he estado tentado de realizar alguna entrada (un video musical, una noticia, una viñeta brillante, en definitiva algo rápido que compartir), pero, en realidad, no sé porqué motivo me impuse que cuando pudiese volver a escribir algo aquí sería sobre el nacimiento de Ismael.
Últimamente, estoy un poco pesado con Travis. Soy consciente que el grupo que más aparece en mis entradas dedicadas a música son ellos. Pero volviendo a lo que en su día escribí en la entrada dedicada a Alta Fidelidad , la música es algo que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, que influye en ella y que, por consiguiente, y gracias a ella, podemos recordar o evocar diferentes pasajes de nuestras vidas. Tanto ahora Travis, como en su momento El último o The Police (cuando empecé a interesarme por la música), o Nirvana más tarde (en una especie de época grunge); The Crambrerries, U2, Blur y Oasis; la electrónica de los Chemical, Prodigy y Fatboy Slim; una larga lista de grupos independientes que no dejo de escuchar en la actualidad; ahora recuerdo un verano con el primero de Pastora; otros muchos que aquí no caben y otros que en este momento no recuero, no dejan de evocarme toda una serie de episodios de mi vida. Del mismo modo, y con el paso del tiempo, las notas de esta canción de Travis acabarán unidas inevitablemente a mi memoria, como hasta el momento, y desde hace un año, cuando editaron su último disco, algunas de sus canciones y sus dos conciertos en Barcelona, dejaron su poso en mi. En definitiva, el cantante de Travis compuso My Eyes después del nacimiento de su primer hijo, y si ya me gustaba antes de saberlo ¿cómo olvidarla ahora?
En cuanto a mi nueva vida... Nunca me han gustado los tópicos y, seguramente, menos aún desde que trabajo en un medio de comunicación tan propenso a ellos como es un periódico deportivo (ya se sabe, titulares del estilo: Murieron con las botas puestas, Demasiado castigo, Final de infarto, Los penalties fueron una lotería, La pelota se salido de dentro... y otros tantos), pero ahora que llega el momento de escribir sobre algo importante, no soy capaz de pensar en algo sin llegar a caer en el más manido de los tópicos sobre la paternidad. Porque el nacimiento de un hijo, porque el hecho del alumbramiento podría decirse que es un milagro(1), en el sentido de que es increíble cómo se puede crear una vida dentro del viente de materno. Pero, en realidad, más que un milagro, asistir a un parto es una experiencia difícilmente superable. Con todo y, aunque el parto sea una experiencia inigualable, lo que sí que no es, al menos en mi opinión, es algo bonito(2). Como dice Isa, hay que acabar con el mito que dice que que es algo bello; tanto el parto como los primeros días como padres, si algo no son, es bellos. Por otro lado, cada día estoy más convencido de que si algo define los momentos más destacados de la existencia humana, y no me refiero con esto a los sentimientos o a la vida cotidiana, al paso de los días, sino a esos momentos en que una persona es totalmente consciente del cuerpo en el que habita, cuando se da cuenta de la existencia de su propia carne más allá de un golpe, un corte o cualquier pequeño percance, en esos momentos, si por algo se caracterizan, es por los fluidos corporales; sí, no es coña, por los fluidos. Cuando algo fisiológico se pone "chungo" ¡hay están!, líquidos a "cascoporro". Lo digo también con conocimiento de causa, por mi pequeño susto a causa de un absceso en las amígdalas; hay también hubieron fluidos, eso sí, nada que ver con los que hubieron en el parto. Ganó lo segundo por goleada. El alumbramiento es un hecho tremendamente humano y, quizá por eso, no es bonito, porque la humanidad no es limpia, porque existe el dolor (aunque las drogas son una bendición llegado el momento), existe el sudor, la sangre, el líquido amniótico y otros fluidos; porque por mucho que la madre empuje, el niño no siempre sale solo, ni a la primera, sino que requiere de la aplicación diferentes fuerzas en diferentes zonas de la anatomía femenina, de utensilios poco sofisticados destinados a ayudar a la salida y, llegado el caso, todo ello acompañado de un corte estrategicamente situado con el objetivo de agrandar determinado orificio, más tarde convenientemente suturado (menos mal). En fin, todo un ejercicio de violencia y sadismo calculado, llevado a cabo por unos profesionales debidamente preparados, pienso yo, en los mejores gimnasios de nuestra ciudad. En definitiva, bonito, no. Y después llega el instinto paternal/maternal(3). O no. No se despierta un sentimiento por arte de magia, no es así (vuelvo a repetir, al menos en nuestro caso). Aquí también todo es más humano, más prosaico, menos mágico e inexplicable. Sí que (y aquí hablo por mí) se experimenta un golpe de realidad, de repente eres consciente de muchas cosas que antes, por mucho que quisieras imaginarlas, nunca llegabas a pensar que fuesen tal y como más tarde iban a ser. Se sobreviene un aumento de la responsabilidad, la conciencia de que la nueva vida que ha nacido es única y exclusivamente responsabilidad tuya, que has de cuidarla y velar por su bienestar y, que por nada en el mundo, le puede pasar nada mínimanente malo (aquí reconozco que sí que hay cierto instinto o sentimiento inexplicable, aunque parecido, y aumentado, a lo que se puede sentir sobre algo de nuestra propiedad). Es en ese momento cuando uno es consciente de que un hijo te cambia la vida (4). Pero aquí también, y aún siendo cierto, me gustaría puntualizar algo. No es el niño el que te cambia, es uno mismo el que se cambia; es el mismo golpe de responsabilidad lo que mueve a adoptar una posición totalmente diferente a la que se tenía antes del nacimiento. Uno entiende que ya no se pueden hacer una serie de cosas (o al menos, si se hacen, con la actitud que se hacían con anterioridad), y comienza un proceso de adaptación que, como ya he dicho anteriormente, en los primeros días, no es en absoluto bonito. En ese instante, uno es ya capaz de ponerse en la piel de sus padres y de entender por lo que ellos han pasado, y es hay cuando tu vida cambia, cuando ves que ya eres y serás como tus padres... No sé. Quizá todo lo dicho sea una gran "paja mental" y, aunque sea duro, nada bonito en ciertos aspectos, no acto para aprensivos, que se ha de estar seguro de dar semejante paso, también tengo que admitir que es un hecho completamente gratificante, reconfortante y que acaba de dar significado a lo que uno es como persona. Se acaba siendo más que un hijo, se es PADRE.
Para acabar tamaña "chapa", una foto para los incondicionales de la Sangre Verde, una pequeña fricada. Para que el futuro próximo nos permita seguir disfrutando de la mutua compañía, sea a base de darle "pellejazos" aún balón o si no, como mínimo, tomando una caña. Suerte para todos.
P.D. entre paréntesis y en cursiva, evidentemente, los tópicos.